Mitivivo…albergue en medio de la nada… por encima de TODO.

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Un azul magnético, inverosímil invade todo. La luminosidad es deslumbrante. A medida que cae el día las nubes están quietas y son alfombra de mis pisadas, luego el cielo se brota de estrellas.
La luna irrumpe por la ventana, en una mengua sin par. El frío pincha como agujas.Los sembradíos se delatan con fragancia de ajo. Colchas de verde intenso esconden las zanahorias.
La yerbabuena y el malojillo van del jardín para la infusión.Estamos en Mitivivo (*1), pueblito andino empinado a casi 3600 msnm.Los carteles y los testimonios evidencian un trabajo comunal expresado en los sistemas de riego y en las vías rurales.
“Mi Trigal”(2) es la posada de mil estrellas y paredes de tapia;  atendida por Irene y Venancio: los precursores de las “mucuposadas”.
MucuPosadaElTrigal (6)
La comida es caserísima y suculenta: Arepas de trigo amasadas a la vista, jugos recién exprimidos, sopa de arveja y pisca, pan de jamón dulzón, trucha salteada, queso ahumado, nata y mantequilla con aroma de frailejón y semillitas de anís; y la frescura del huerto. El Catre, con sus cobijas de lana tupida y botellas de agua caliente debajo de las sábanas, es lugar de inspiración.
A 15 minutos se encuentra el Observatorio – Francisco J. Duarte – CIDA (Centro de Investigación Astronómico); ubicado en Llano del Hato.
Varios telescopios apuntan al firmamento. Nos tocó Júpiter y un cúmulo de estrellas.
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Me sumergí  en la profundidad de lo desconocido, reconociéndome  como un puntito en la bóveda celeste, pero a la vez único en la esencia.Muy cerca se encuentra Mifafí; el Collado del Cóndor; valle flanqueado por torrentes de piedras amenazantes, amalgamadas al tiempo; y un cauce de viento que no deja de silbar.
Combatiente, Chia y Anicsi se encuentran en cautiverio para protegerlos de la ignorancia popular.
A pesar de que es una especie en peligro de extinción viven en jaulas separadas. No hay química.
No son indiferentes a los visitantes. Despliegan toda su envergadura . Vuelta y vuelta.
El mercado de Mérida es destino obligado. Redundan los dulces, vinos de frutas, vegetales del huerto y los multisápidos fogones.
Destacan(3):
.       La Morera con sus chales y pañuelos de seda de gusanos “criados” en nuestro terruño. Desde la elegancia del plata hasta la calidez del naranja. También se hace presentes la lana y el algodón.
.       Galería Tierra y Arte: obras con gusto, para todos los gustos.
.       Juguetes de Madera de artistas locales.Volveré por la Molienda, Los Telares y Tejidos de Lana, San Isidro, sus ofrendas y sus Bueyes ornamentados, San Benito y su explosión de pólvora y tradiciones, Las Paraduras con rezos, cantos y el esperado bizcocho anisadito y esponjoso, Las Aguas Termales de la Musuy, Las Lagunas de los Muchachos y Los Patos.
Y sobre todo por la hospitalidad de Irene y Venancio; siempre sonreídos, siempre pícaros, siempre complacientes.
Es un encanto tener albergue en medio de la “nada”, . por encima de todo.
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Datos:
1) Mucuposada El Trigal, en Mitivivo (se le llega desde Llano del Hato – Observatorio CIDA o desde La Toma).
2) El Proyecto de Mucuposadas; es soportado y auspiciado por la Fundación Andes Tropicales la cual permite a los turistas alojarse en una casa de familia con las comodidades de una posada (p.e. agua caliente y comida) y bajo la hospitalidad de una familia de Los Andes. El Proyecto se basa en el turismo de base comunitaria y con un alto corte ecologista. ( www.andestropicales.org ).
3) Tienda Morera, Mercado Principal de Mérida, 2do. Piso módulo C, 0274-6575520 y Juguetes de Madera de artistas locales, Tercer Nivel, Calle de Piedra local 3 y 4.

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