Margarita destino de perlas … impresiones cronológicas.

Picante gustoso sobre un cardumen de tostones que le sirven de lecho a un Dorado dorado, es la antesala; en las brisas de Unare; a un destino perlado.

Puntualidad inglesa que en menos de tres horas nos puso en tierra firme.
Hasta allí llegó la civilización. Lucha permanente por los puestos (¿Por qué en el momento de reservar no los asignan?), tapicería exuberante de goma espuma, urinarios con finas cubiertas de bolsas negras y olor a baño de “marretera” fue la contraprestación por el pago VIP del Margarita Express. ¿Responsables? ¿Consecuencias? Impunidad por abuso y costumbre..qué lastre.

La faz del mar es solar. Muta a capricho en arcoiris de azules, cada cual con su misterio subyacente. Un peñero de dos pisos, con banderitas naranja y negro; mas vistoso que circo de pueblo; nos da una vistosa bienvenida.

Un trote descalzo y saltarín por Playa El Angel; para no pisar las huellas de la espirituosa rumba nocturna; me inyectan vitalidad.
Los zamuros picotean los pescados arrastrados por la marea. El festín los abstrae de nuestra presencia.

No estoy solo. Una hermosa “tatusita” me acompaña con su mariposa aleteando al ritmo de sus pasos. Es mi Andrea..mi compañera de viaje. La sigo como lobo..marino con fiereza protectora. De tal palo tal estepa.

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Caballos montados a pelo por lugareños le dan un toque diferente a una bahía que comienza a hervir. El blanco solo se estira para masticar las hojas del cocotero.

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Desayuno entre el mar y la Posada de los checos(1); generosa tortilla con tomates margariteños. El mar es fragante presencia sonora de noche y día. Con solo estirar el cuello nos humedece los ojos. Martín “de Praga” con una simpatía oriental no para de hablar. Es el hombre orquesta; mesonero incluido.

Hoy la Playa nos bañó la vista. La pasamos en Punta Ballena (Pampatar). Deleite para la contemplación y terapia de sol y brisa. Muchas sonrisas nuevas, lectura deliciosa y la mente corriendo sobre las olas.
Reviví juventud en El Agua: nado hacia el horizonte, raqueta de playa y hasta futbolito.
Mañana mi trote será con un “tumbao” geriátrico..y así fue.

Inspirado en mi lectura me fui a recorrer La Otra Isla. La que se encuentra tras bastidores; en la gente y nuestro folclore: Guacuco, El Cardón, Puerto Fermín, El Tirano, Manzanillo y Guayacán me reciben.

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Una vida que hierve detrás de las empanadas en Guacuco. Escasos 20, dos críos y el otro en camino. Su esperanza es que los niños crezcan “pa que la ayuden”. Su sabiduría se manifiesta en cuentos de ahogados:”no hay que discutir con la corriente”.

Cristina de Cartagena en Manzanillo, con sus masajes terapéuticos, holísticos y relajantes. Sus manos están sobre mi cuerpo, su corazón en la tierra que dejó buscando el sustento. Cumplió su trabajo a la perfección. Ni los Angeles Negros, ni los Terrícolas pudieron sacarme de un sueño salobre interrumpido por los clientes de turno.

Los pueblos se preparan para la fiesta de la Virgen. Destacan El Cardón y Manzanillo. La decoración en blanco y azul los viste. La Virgen baja en hombros sobre un peñero a su medida. Cohetones y trompetas la acompañan. Rosas Blancas la esperan por doquier, y su velo es el pueblo alegre con mucha devoción y algo de licor.

Un peñero a punta de bote es arrastrado con algarabía por las calles del pueblo de Guayacán. La muchachada es corriente que lo arrastra. Su quilla deja una estela sobre el asfalto caliente.

Me atrapó el atardecer en un cielo sin mancha concebida, que aloja una luna impaciente por copar su espacio. Imposible no maravillarse ante ese lienzo multicolor que se destiñe a poco ante nuestros ojos. Ya la luna brilla..otro espectáculo.

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Hoy conocí a Pedro Luís en Playa Moreno. Punta Arayero de pura cepa del pueblo “mas pescador de Venezuela”. Está aprovechando con otros “familia” la temporada de pulpo. Hace no tanto, los margariteños los dejaban en las nasas por considerarlos extraterrestres..no les faltaba razón. Pronto se devuelve a tierra firme para celebrar a la Virgen; su matrona; y multiplicar con la distancia el fruto de la pesca.
Hoy le tocó de ranchero. Esta pescando el desayuno para los que están en la mar. Luego le toca freírlos junto a las arepas. La pesca es continua. La sardinita es ensartada con un tirón, y aún aleteando se convierte en carnada de los grandes: róbalo y parguito. Yo solo escucho y repito.

Hoy la playa llora sus pescados..cientos de cabañas yacen sobre la arena-.El “turbio”: corriente submarina no tuvo piedad.

De nuevo Cartagena a los pies. Tania y Tomasa me engatusaron en Parguito. Un baldecito para el agua salada, una cremita tapa amarilla y par de manazas son sus implementos. Piel de Onix, lengua vivaracha y un demo efectivísimo son su publicidad y mercadeo. Se repartieron mis pies, y la paga también.

Hice buenas pulgas con un perro playero. Se sintió tan a gusto con un puñado de cariño y sombra, que se encaramó a mi silla de extensión. Compartimos Paté y conservas de coco que empalagaron nuestro placer. Nunca había contemplado el mar con un perro caliente. Ladramos de todo.
La luna llena es faro que alumbra desde el horizonte. Su luz revienta la playa difuminándose en la espuma. Mañana a Coche..pero en peñero.

Una travesía desde El Yaque nos atracó luego de escasos 45 minutos.

Tomamos el día en Punta Blanca, con las ventajas de un todo incluido..hasta una sopa servida por una gentil señora que me otorgo los beneficios prematuros de mis pechos de la tercera edad..por las canas.

A lo lejos la blancura de sus arenas, su extensa playa y su escasísima vegetación me hacen pensar en Los Roques, pero mas mundano por su infraestructura orillera.

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Los italianos asombran a propios y aves con sus piruetas sobre el “kite surfing”.

Me quedo con la vista: Araya, Cubagua, Margarita y la mar rodeándolo todo.
Olores orgánicos invaden la atmósfera y la arena se fanguea a los pocos metros. Un sol inclemente achicharra hasta las sombras. La vida fluye.
El regreso es con una luna colosal que mimetiza con el astro “rey”. Se mostró inicialmente en un rosa horizontal y nos despidió a lo alto y en blanco.

Ya estamos de regreso, pero ligando conoceres en el Valle de Guanare y en los predios barloventeños: la ruta del cacao. Les Contaré.

gAt

Datos:

(1) Posada Casa Margariteña. A la entrada de Pampatar. Un servicio muy personal y cordial, pero muy básico. Excelentes habitaciones y un ambiente muy acogedor. Lo recomiendo ampliamente para dormir. 0295-267-3372, 0412-354.1929, posadamargaritena@gmail.com

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