Disfrazados de calina…Carnavales en San Pedro-Estado Lara.

Una garza solitaria surca el cielo entre una formación de bucares en flor.

De repente su vuelo se convierte en un vertiginoso ascenso.

¿De qué huyes? ¿Qué buscas?

El cielo está ahumado. El camino cenizo.

Los cerros están desconchados del calor.

Sus entrañas lloran de sed.

Solo los araguaneyes y las trinitarias sudan exuberancia.

El Curarí le regala su flor a las iguanas. Bello espectáculo.

El color viene en motas de colores extremos.

Un Sol crepuscular anuncia el alba.

¡Qúe contraste!

san jose

La vera presta su dureza y matices para dar forma a la flora y fauna del trópico.

Es Tintorero..abundancia en artesanía. Muchos sitios, demasiada semejanza.

Cucuruteando se puede conseguir lo inédito: cachicamos gigantes, títeres y

embarazadas de suave vientre y duro rostro. Salgo con par de hondas, y una cuchara sopera..para la vista.

En el museo del Centro Cultural de Tintorero, nos recibe la Divina Pastora en múltiples manifestaciones y con visos de modernidad.

No dejo de asombrarme ante el ingenio del ser humano.

La materia prima son conchas, piedras, huesos y metales; que dan vida a prendas, objetos decorativos, utilitarios y místicos.

Entre la novedad descubrí Pecheras Gigantes y “Cubre Sexo” de todas las tallas.

Singular muestra habita en el Museo Antropológico de Quibor, toda una joya en contenido y montaje. Hasta recrean uno de los cientos de cementerios indígenas que fueron encontrados en los alrededores de este gran yacimiento arqueológico.

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Hay que promocionarlo. Hay que preservarlo..por nuestros antepasados y descendientes.

Queso de cabra para acortar el camino.

Hay que engullirlo al natural.

Entregárselo al frío es un pecado.

Cruzado de panza y res, con su picante casero.

Sabores fuertes artesanalmente fundidos,

acompañados por la cosecha del huerto.

Qué rico es el turismo gastronómico.

Un amanecer en “San Pedro” (serranías de Lara) se cuela por la ventana, con una vista desde lo alto y sin horizonte al Valle Azul (Valle de Sicarigua ).

La Plaza es el punto de encuentro. En la bodega se sueltan los acordes de los músicos.

Se vende el café molido al instante y las tortas de jojoto.

La iglesia y su misa son un excelente lugar para conocer los rostros del pueblo.

Me entretengo en el campanario. Está clausurado. Las palomas lo adoptaron.

La amabilidad sin par del lugareño, levanta las sospechas del citadino.

Primero fue el mototaxista en Quibor que nos condujo a lo largo del pueblo, hasta el cajero automático.

Luego el campesino que nos guió a la Cueva de San Pedro después de pasar y repasar la trilla respectiva.

Que reconfortante es confiar en la gente…y ser correspondido.

La Cueva de San Pedro (o Cueva El Cementerio; por su proximidad )…es un atractivo que solo se anuncia de boca en boca, y preguntando. No tiene guarda, y es poco visitada, lo cual se manifiesta en el recibimiento abundante que nos brindan los murciélagos. Hay otra Cueva, mucho más mentada muy cerca de la Cascada del Vino: La Pionía. Nos adentraremos en la próxima visita.

La Cascada del Vino es solo un hilito de agua..de 90 metros, y un raudal de gente.

cascada del vino

cascada del vino

Coquitos naranja; perturbados por el gentío me usan como “mula” hasta reencontrarse con la silvestre quietud.

Regresamos llenos de campo, de sensaciones imborrables para quién está dispuesto a escrudiñar detrás del velo de lo ordinario.

Aún no logro despojarme del calor..que viste a toda Venezuela.

 

gAt

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